Astilla de la Santa Cruz en Barquisimeto

Luego de varios anuncios a la colectividad barquisimetana, finalmente se invita a la feligresía a recibir la sagrada reliquia de la Santa Cruz, donada a Barquisimeto por el Papa Juan XXIII el sábado 22 de abril de 1.961, a las 4 p.m., en una nave de las Fuerzas Aéreas Venezolanas y escoltada por aviones del aero Club de Barquisimeto, se invitan a que se den cita en el Aeropuerto local las más altas autoridades civiles, militares y religiosas, así como también todo el público que ha permanecido a la expectativa de tan significativo acto redentorista del cristianismo.

Los preparativos al pisar tierra larense la Santa Reliquia de la Cruz, sería amenizados por la Banda Marcial del Batallón Piar que entonaría tonos patrióticos y el Himno Nacional y un piquete del mismo destacamento militar le rendiría altos honores. Adicionalmente se planifican actos en la avenida Vargas y a cada carro de las autoridades le será colocado, por los organizadores, un letrero que los identifique como miembros de la comitiva, con su número correspondiente, el Excelentísimo señor Obispo Diocesano y el ciudadano Gobernador del Estado, subirían a la carroza preparada para tal efecto.

En la avenida Vargas estaría dispuesta una Tribuna, con las bandas marciales de los colegios La Salle, Javier y Sucre, entonarían el Himno Nacional, así mismo un coro del Seminario Diocesano el Himno de la Cruz “Vexila Regis” y acto seguido, el doctor Eduardo Gómez Tamayo, daría el saludo de bienvenida al Sagrado envío, en nombre del pueblo barquisimetano. El Excelentísimo señor Obispo Diocesano, Monseñor Críspulo Benítez Fontúrvel, oficiaría seguidamente un solemne Tedeum y finalizado éste dirigirá la palabra a los fieles congregados y mientras, Monseñor Benítez.

Al concluir estos actos, se cederá nuevamente a formar comitiva que acompañará la quia hasta la Catedral provisional (hoy en día iglesia La Concepción), a lo largo de la Avenida 20 y la Calle 25.

Adversidad de mal tiempo en la llegada de la reliquia

Lamentablemente la tarde del 22 de abril de 1.961, fue una tarde lluviosa que obligó a alterar la programación prevista, sin embargo, a pesar de la lluvia, miles de barquisimetanos en hermosa manifestación recibieron a la Reliquia de la Santa Cruz

Una extraordinaria manifestación de fe católica constituyó la llegada de la Reliquia de la Santa Cruz, que como se había anunciado fue traída desde Caracas por el Vicario General de la Diócesis, Monseñor Miguel Segundo Escalona y una comitiva de sacerdotes y directivos de la Junta Pro Construcción del Templo Reliquia a la Santa Cruz, los cuales fueron transportados en avionetas del Aeroclub local, piloteadas por Edgar Guédez, Luis Gil, Renso Renni y Roberto Chacín Sánchez, realizando una proeza al entrar en Barquisimeto en momentos en que el aeropuerto local se encontraba totalmente cerrado debido al mal tiempo que imperaba en aquellos momentos, cuando caía sobre la ciudad un fuerte aguacero.

Allí, y también bajo la pertinaz lluvia, estaban el encargado de la gobernación del Estado, señor Rafael Montes de Oca, los Comandantes del Batallón Piar Nº 20 y Destacamento Nº 57 de las Fuerzas Armadas de Cooperación, Teniente Coronel Juan Ernesto Yépez y Mayor Rafael Rodríguez Rincones, respectivamente, quienes en compañía del Obispo de Barquisimeto, Monseñor Críspulo Benítez Fontúrvel y miles de personas recibieron exactamente a las cinco y 3 minutos, a la imagen de la Santa Cruz, de manos del Vicario General de la Diócesis.

Momentos más tarde la Reliquia de la Santa Cruz fue colocada en una carroza especial que para su traslado, fue llevada al aeropuerto. Posteriormente un grupo de Guardias Nacionales subieron a la carroza para servir de escolta y se dio comienzo al recorrido por las principales calles de la ciudad ha sta llegar a la Avenida Vargas, donde se había programado el recibimiento oficial de la Santa Cruz, que hubo que ser suspendida motivado a la fuerte lluvia que anoche cayó sobre la capital larense. Ante este hecho imprevisto, la procesión se dirigió hacia la Catedral provisional, donde entró exactamente a las 6:25 minutos, de la tarde, en medio de la estruendosa ovación de miles de personas que, a pesar del mal tiempo, se congregaron en el templo y en calle, para darle la bienvenida a la Santa Cruz.

Para iniciar el acto tomó la palabra el doctor Eduardo Gómez Tamayo, el cual pronunció un discurso, donde destacó el significado y la importancia que para Barquisimeto representa el advenimiento de la Santa Cruz. Seguidamente, el Obispo de la Diócesis de Lara, Monseñor Críspulo Benítez Fontúrvel, pronunció hermosas palabras, agradeciendo en los primeros párrafos de su disertación a todas aquellas personas que colaboraron para que ahora fuese una realidad la llegada de la santa Cruz, principalmente a los aviadores del aeroclub a los cuales calificó de héroes por la hazaña realizada de llegar a esta ciudad transportando la sagrada imagen en medio de una fuerte lluvia y con el aeropuerto cerrado.

Concluyó su Excelencia el Obispo Diocesano diciendo que la Santa Cruz será para los barquisimetanos símbolo de paz, progreso y bienestar para todos. El acto terminó con la bendición con la reliquia de la Santa Cruz, ofrecida por el obispo.

Una verdadera hazaña fue la traída de la Santa Cruz

Momentos de angustia se vivieron ayer en las últimas horas de la tarde en el aeropuerto de esta ciudad. Miles de persona que se hallaban congregadas allí para recibir la sagrada reliquia, temían por la suerte de las personas y representantes de la iglesia que habían ido a Caracas a buscarla, ante lo malo del tiempo y la pertinaz lluvia que caía. La Torre de Control era consultada a cada minuto, para inquirirla sobre la situación de los aviadores del Aeroclub; en una oportunidad los funcionarios expresaron que venían por San Felipe, pero que el tiempo dificultaba el vuelo, por lo cual la situación era sumamente peligrosa. Pasaron los minutos y cuando el reloj marcaba las 5 de la tarde, el cielo barquisimetano se vio surcado por los intrépidos pilotos, Edgar Guédez, Luis Gil, Renso Renni y Roberto Chacín Síanchez, los cuales en esta forma habían cumplido una peligrosa travesía arriesgando sus vidas, pero que indiscutiblemente quedaba compensada con este triunfo, que lo es en toda la extensión de la palabra, ya que ni los aviones de las líneas comerciales que diariamente llegaban a Barquisimeto pudieron aterrizar por causas del mal tiempo. El avión que venía de Maracaibo; y que toca ahí aproximadamente a las 4 y media de la tarde, se vio obligado a continuar vuelo directo e igualmente le sucedió al que llegaba a las 5 de Maiquetía, el cual tuvo que devolverse de San Felipe ante lo imposible que era aterrizar en esta ciudad. La composición gráfica recoge varios aspectos del solemne acto.

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